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TESTIMONIO

Cuidadoras de adultos mayores relatan sacrificios y lecciones en pandemia

Por Marcela de López 20 Ago, 2020

Los anuncios de cambios de Fase 1 a Fase 2 poco cambia la rutina dentro de las residencias de larga permanencia para estas profesionales, para ellas la cuarentena estricta continúa. Han dejado a su gente para hacer familia puertas adentro con adultos mayores que en esta pandemia se han convertido en sus abuelos y padres.

Cartas testimoniales, columnas y redes sociales de adultos mayores mantienen la atención en la realidad puertas adentro obligada de estas personas en Chile en la crisis del Covid-19, pese a que las autoridades invitan a acercarnos “paso a paso” en un proceso de incipiente desconfinamiento. Son muchas las historias y lo que dejará este 2020 en este grupo de personas, como también en quienes los rodean y ven cómo enfrentan la pandemia. Una realidad que marca el día a día en aquellos de la Tercera Edad que viven en residencias o Establecimientos de Larga Estadía (ELEAM).

Este aislamiento tiene costos físicos y emocionales para los residentes de estos centros, como también para sus familias y amigos. Experiencia que deja aprendizajes y entrega lecciones de vida, que evidencia debilidades, temores y fragilidad.

Esto es lo que nos cuenta Carolina Munita, enfermera universitaria que ha enfocado su vida laboral a los adultos mayores. Primero estuvo en Fundación Las Rosas y, actualmente, como es directora del Centro San Damián de Senior Suites.

Ella no ha podido hacer una cuarentena como muchas mamás apoyando a sus hijos en el tema escolar o del encierro. Esas tareas las asumió por completo su marido, quien desde abril está en la casa con los cinco hijos del matrimonio.

En los ya más de cinco meses de emergencia sanitaria la rutina de esta enfermera gira en torno a los adultos mayores de los que está a cargo. Ellos, por disposición de las autoridades, tienen suspendidas las visitas presenciales desde el 16 de marzo pasado.

¿Cómo maneja a la familia y apoderados que tienen a su gente en la residencia?
Entiendo el miedo, la  angustia y la impotencia que deben sentir los apoderados frente al Covid-19, pero en este contexto no es fácil hacerles ver lo frágil que somos y que el 100% de seguridad no está garantizada. “El virus entra y sale de todos lados, de clínicas, hospitales e incluso de casas donde han hecho cuarentena durante cinco meses y basta un paquete mal desinfectado para contagiarse”, aclara la Directora de San Damián.

¿Cuál es el enfoque en este año peculiar?
Nuestro compromiso es hacer todo lo que esté en nuestras manos para poder sacar a nuestros adultos adelante, que estén contentos, tranquilos, en buen estado y con un cariño  inmenso.

¿El equipo está por turnos?
Una es la cabeza pero en el fondo depende de un tremendo equipo para poder obtener los resultados que tenemos. Sola no se logra dar ni un paso adelante. Tengo un equipo de colaboradores que lleva viviendo en la residencia desde abril. No se quisieron ir antes y no creo que se vayan ahora.

Carolina Maass, directora del Centro Providencia y con más de una década en diferentes funciones dentro de Senior Suites, coincide que en esta pandemia mundial se explica el el compromiso de los equipos por el profundo vínculo que se establece con los adultos mayores.

¿Cómo define esta relación?
Mucho más cercana ya que aquí no hay pacientes sino residentes. Eso te hace sentir que eres parte en una familia más grande. En muchos casos pasamos ser más cercanos que su propio parientes o hijos. Los ves a todos como si fueran tus abuelos o papás, según la edad.

Carolina Maass relata que es lo más desafiante que le ha tocado enfrentar. “Tuve pena y sentí inseguridad por mi y también por toda estas personas que veo más que a mis papás”.

Salones de encuentro sin contacto fomentan la comunicación cara a cara y alejan la sensación de aislamiento.

¿Qué ha visto en este confinamiento extendido para ellos?
En muchos casos ha acelerado los procesos naturales de deterioro en los adultos mayores y eso es motivo de preocupación permanente. Por esta razón la terapeuta ocupacional está a full. En paralelo, fomentamos el uso de la sala de visita sin contacto, las videollamadas y los cumpleaños por Zoom como una forma de romper este aislamiento. Iniciativas a la que sumamos la tremenda labor de las kinesiólogas, enfermeras y nutricionistas, que están dando todo en un gran trabajo reconstitutivo con los residentes.

¿Cuál es el balance de estos casi seis meses?
Es favorable. Se trata de un trabajo demandante, pero en estos meses de pandemia la gran mayoría de las familias -y los mismos residentes- agradecen más que quejarse. Y eso resulta tremendamente gratificante. Es un regalo muy importante, porque permite entender que este trabajo y todo lo que hacemos tiene un sentido.

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