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POLÉMICA

JK Rowling enfurece a trans y confiesa que fue víctima de ataque sexual

Por Mujer Dínamo 10 Jun, 2020

En un controvertido ensayo en que, además, cuenta su posición contra los movimientos pro transgénero, lo que la ha situado dentro de un feminismo radical llamado TERF (por sus siglas en inglés).

JK Rowling enfurece a trans y confiesa que fue víctima de ataque sexual

La polémica crece y su protagonista, JK Rowling (54), no tiene ánimo de apaciguar las aguas. La autora de Harry Potter hasta ganó la foto principal en la última portada del diario The Telegraph por su nuevo ensayo donde mezcla la confesión de un ataque sexual -apelando claramente a la sororidad- con su postura frente a la comunidad trans, a la que califica como tal y no como mujeres. Posición que la enmarca dentro de cuestionado sector llamado TERF (Feminismo Radical Trans-Excluyente, traducido de sus siglas en inglés).

Radcliffe declaró tras los tuits de la creadora de Harry Potter: «Las mujeres trans son mujeres».

Esto último, incluso, provocó que Daniel Radcliffe -quien dio vida en el cine a su famoso niño mago de la saga literaria- y el ganador del Oscar e intérprete de La chica danesa Eddie Radmayne -estrella de las películas Bestias fantásticas de la misma creadora- salieran a apoyar a trans frente a los dichos de esta autora inglesa, que hace meses está en centro de la conversación por este tema, luego de apoyar en redes a una mujer despedida al ser acusada de anti trans por tener una visión ‘genital’ de género.

De hecho, la semana pasada provocó un maremoto de críticas al hablar de “gente que menstrúa”, en respuesta a un artículo sobre el acceso a elementos sanitarios en el encierro provocado por el coronavirus.

En su extenso ensayo publicado hoy en su sitio web se explica tras las miles de críticas que desató en Twitter por señalar “el sexo es real”, lo que ofendió a quienes se identifican como personas transgénero.

“Este no es un texto fácil de escribir, por razones que pronto quedarán claras, pero sé que es hora de explicarme sobre un tema rodeado de toxicidad. Escribo esto sin ningún deseo de agregar (más) a esa toxicidad”, empieza JK Rowling.

Tom Burke como el investigador Strike en la serie disponible HBO GO. La historia toma la saga de libros policiales de la escritora inglesa, que cambia su nombre por un seudónimo masculino.

De allí la pluma tras Harry Potter cuenta cómo partió generando la ira de los activistas hace unos años, mientras buscaba en Twitter temas trans para una serie criminal en la que trabajaba. Recordemos que ella también ha escrito novelas policiales bajo el seudónimo masculino de “Robert Galbraith” la más conocida es su saga de libros en torno a Cormoran Strike, sobre un ex veterano de guerra que se transforma en un investigador privado a mal traer, y que la BBC adaptó en la entretenida miniserie que en Chile está disponible como C.B. Strike en la plataforma de streaming HBO GO.

“Comencé a hacer capturas de pantalla a los comentarios que me interesaban, como una forma de recordarme a lo que me gustaría investigar más tarde. En una ocasión, puse distraídamente un ‘like’ en lugar de hacer un pantallaz. Ese simple ‘me gusta’ se consideró evidencia de un mal pensamiento (de mi parte) y se inició un persistente acoso de bajo nivel”, relata.

Luego se puso a seguir en Twitter a la abiertamente a Magdalen Berns -feminista, lesbiana y creyente de la sexualidad biológica-, quien murió en septiembre, lo que la llevó a postear después su apoyo a Maya Forstater, una especialista en impuestos que perdió su trabajo por publicar tweets, supuestamente, transfóbicos en su cuenta personal.

“Menciono todo esto sólo para explicar que sabía perfectamente lo que iba a suceder cuando apoyé a Maya”, señala. “Esperaba las amenazas de violencia, que me dijeran que literalmente estaba matando a personas trans con mi odio, que me llamaran cu xx da y perra y, por supuesto, que quemaran mis libros, aunque un hombre particularmente abusivo me dijo que él los había compostado”, termina.

Cuando volvió a Twitter, según dice, “inmediatamente, activistas que claramente se creen personas buenas, amables y progresistas volvieron a mi muro (en la red social), asumiendo el derecho de vigilar mi discurso, acusarme de odio, decirme insultos misóginos y, sobre todo, como todas las mujeres involucradas en este debate lo sabrá —de ser TERF”.

Las adherentes al Feminismo Radical Trans-Excluyente apelan a que las mujeres transgénero no son mujeres, sino que son trans. Según esta corriente, el sexo biológico da la identidad.

Es un feminismo que no acepta a las mujeres trans. Y por lo mismo ha sido calificado como transfóbico. Postura con la que también fue definido este nuevo ensayo de JK Rowling por parte de activistas y defensores de la tolerancia sexual. Su mirada abiertamente discriminatoria le ha quitado peso en las últimas décadas.

En este polémico texto en su web, la escritora da razones por las que está “profundamente preocupada ante las consecuencias del activismo trans” y por qué se dijo: “Necesito hablar”.

Apunta a que el movimiento trans afecta su trabajo caritativo, ya que éste se enfoca principalmente en las mujeres. Según la bestseller ,“erosiona la definición legal de sexo para reemplazarla con el género”, la libertad de expresión y sus consecuencias en las jóvenes.

Eddie Redmayne como Newt Scamander. El actor es cercano a la comunidad LGTBQ tras protagonizar La chica danesa.

“Me preocupa la gran explosión en las mujeres jóvenes que desean hacer la transición y también el número cada vez mayor de personas que parecen estar detransitiendo (volviendo a su sexo original), porque lamentan haber tomado medidas que, en algunos casos, han alterado sus cuerpos irrevocablemente y les quitó su fertilidad”, escribe.

Incluso, Rowling deja entrever que es una opción, y que ella misma habría elegido hacer la transición a hombre si hubiera nacido en estos tiempos.

“Los textos de jóvenes transexuales revelan un grupo de personas notablemente sensibles e inteligentes. Mientras más leí sobre su disforia de género, con sus descripciones perspicaces de ansiedad, disociación, trastornos alimenticios, autolesiones y odio a sí mismo, más me pregunté si -si hubiera nacido 30 años después- yo también podría haber intentado la transición”, desarrolla.

“El atractivo de escapar de la feminidad habría sido enorme (para mí). Luché con TOC grave cuando era adolescente. Si hubiera encontrado una comunidad y empatía en internet -que no pude hallar en mi entorno inmediato-, creo que podría haber sido persuadida para convertirme en ese hijo que mi padre, abiertamente, afirmaba que preferiría haber tenido”.

La inglesa continúa y profundiza en sus polémicos puntos de vista diciendo que “ser una mujer no es un disfraz”. Usa la misma frase que los activistas toman para detener la apropiación cultural a la que califican de altamente ofensiva.

Desde este marco casi conceptual, pasa a compartir su trauma (con el consentimiento de su hija) en un pasado marcado por el abuso doméstico y un ataque sexual.

“He estado en el ojo público por más de veinte años y nunca he hablado públicamente de ser una sobreviviente de abuso doméstico y agresión sexual Pasé gran parte del sábado (pasado) en un lugar muy oscuro dentro de mi cabeza, ya que los recuerdos de un grave ataque sexual que sufrí cuando era veinteañera volvieron en un círculo. Ese asalto ocurrió en un momento y en un espacio donde yo era vulnerable, y un hombre aprovechó una oportunidad. No podía dejar de lado esos recuerdos y me resultaba difícil contener mi ira y decepción por la forma en que creo que mi gobierno está actuando con la seguridad de las mujeres y las niñas”.

JK Rowling estuvo casada con Jorge Arantes de 1992 a 1995, y la pareja tuvo una niña, Jessica Isabel Rowling Arantes, en julio de 1993. Luego de terminar esa relación en Portugal se mudó a Escocia, donde era una made soltera que buscaba sobrevivir mientras escribía el universo de Harry Potter que le cambiaría la vida. En 2001 se casó con Neil Murray.

“Me las arreglé para escapar de mi primer matrimonio violento con cierta dificultad, pero ahora estoy casada con un hombre verdaderamente bueno y con principios; estoy segura y protegida de una manera que nunca en un millón de años esperaba. Sin embargo, las cicatrices dejadas por la violencia y la agresión sexual no desaparecen, no importa cuán amada seas y no importa cuánto dinero hayas ganado”, enfatiza.

Aunque no detalla el ataque sexual, cuenta que su “nerviosismo perenne es una broma familiar” como resultado de esa experiencia.

“No he escrito este ensayo con la esperanza de que alguien me haga u ‘solo de violín, ni siquiera uno pequeño’. Soy extraordinariamente afortunada. Soy una sobreviviente, ciertamente no una víctima. Sólo he mencionado mi pasado porque, como cualquier otro ser humano en este planeta, tengo una historia de fondo compleja, que da forma a mis miedos, mis intereses y mis opiniones. Nunca olvido esa complejidad interior cuando estoy creando un personaje ficticio y menos cuando se trata de personas trans”.

Cierra su texto apelando a la comprensión: “Todo lo que pido, todo lo que quiero, es que una empatía similar, una comprensión similar, se extienda a los muchos millones de mujeres cuyo único delito es que se escuchen sus preocupaciones sin recibir amenazas y abusos”.

Pese a ese cierre con tono de misericordia, esta declaración escrita fue tomada como un verdadeo manifiesto transfóbico por la comunidad LGTQ.

También a nivel editorial, como sucedió con el diario The Washington Post que apunta en una editorial al tono moralista del universo que describe JK Rowling, invitando a los lectores a desprenderse de los libros para hacer cambios en el mundo real.

 

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