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ACOSO CALLEJERO

Corte en La Haya: piropos son libertad de expresión

Por Mujer Dínamo 20 Dic, 2019

La Corte de Apelaciones dio su fallo, tras caso de hombre multado en Róterdam.

En general, cuando se habla de alguna corte en La Haya en alguna noticia que aparece de esa ciudad de Holanda se trata por temas delicados, desde crímenes de guerra a soberanía. Pero la periodista Isabel Ferrer, que reporta habitualmente desde los Países Bajos para el diario español El País, salió de esa esfera para redactar acerca de una insólita resolución de un tribunal: los piropos.

Luego de un año de evaluación, los piropos y silbidos ofensivos o de tinte sexual en espacios públicos forman parte de la libertad de expresión, protegida por la Constitución neerlandesa, y las normas municipales no pueden prohibirlos, señala el artículo de Ferrer. Solo una ley aprobada por el Parlamento evitaría este tipo de acoso verbal.

La Corte de Apelación de La Haya dio su fallo, que contradice las directivas dictadas localmente en Amsterdam y Róterdam en 2017 y 2018, para frenar la intimidación sexual de palabra en los Países Bajos.

¿Cómo parte este tema? En 2018 un hombre de 36 años fue el primer sancionado por importunar a un grupo de mujeres en dos instancias en las calles Róterdam con frases de este tipo: “Hola, chicas. Son muy guapas. ¿Qué hacen? Cielo, ¿ya te vas? Preciosa, eres muy atractiva”. Después se les sentó muy cerca y les lanzaba besos con la mano.

La autoridad lo multó con 200 euros, monto que ahora queda sin efecto. El se defendió argumentando que era un hombre soltero y que sólo les dijo “cumplidos sin mala intención”, que no sabía que aquello era delito.

Así el caso llegó a la Corte de Apelación de La Haya. Allí los jueces reconocieron que “hubo acoso verbal y lanzamiento de besos”, pero “ambos encajan en la libertad de expresión, y la normativa municipal no fija de manera clara el límite entre un comportamiento aceptable y otro intolerable”. El fallo añade: “Es indispensable de acuerdo con la Convención Europea de Derechos Humanos”.

El origen de la prohibición en 2017 de la capital holandesa (y luego Róterdam) se aprobó después de que un sondeo comprobara que el 59% de las mujeres —de una muestra de 1.000— había sufrido este acoso. Entre 15 y 34 años, 8 de cada 10 aseguraron haber sido objeto de insinuaciones y silbidos ofensivos, incluso, insultos si rechazaban los avances de desconocidos.

En mayo pasado, el ministro holandés de Justicia, Ferd Grappenhaus, dijo que quería incluir la intimidación sexual en público en el Código Penal, con consecuencias de hasta 3 meses de cárcel o multa de 2.000 euros.

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