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Entrevista

Cómo hablar con un niño en la era de ‘El violador eres tú’

Por 4 Dic, 2019

“En el mensaje de Lastesis se sitúa a lo masculino en el lugar de quien genera daño. Ahí aparece el desafío de los adultos: antes de explicar, es poder escuchar qué se están cuestionando los niños”, explica la psicóloga Belén Valdés. A continuación, nos enseña cómo se puede abordar el concepto de violador, cuándo hay que transmitirles el respeto por el cuerpo del otro y por qué está bien decir 'Estoy angustiada'.

Cómo hablar con un niño en la era de ‘El violador eres tú’

En marzo de 2018, New York Magazine ya se lo preguntaba: ¿Cómo criar a un niño en la era del #MeToo y del machismo de Donald Trump?

En Chile los padres se están cuestionando lo mismo. No sólo cómo explicarle a los más pequeños la situación política social que se está viviendo en el país, sino que especialmente cómo hablarle a los hombres sobre las implicancias de la nueva ola feminista, lo que fue el movimiento Ni Una Menos y ahora El violador eres tú, la canción feminista que crearon Lastesis y que fue replicado en varias partes del mundo.

La portada de New York Magazine de 2018.

“Hay un contexto en el que la transmisión hacia los niños de lo que está ocurriendo en general va a ser un desafío, no es fácil para los padres ni para los adultos que trabajamos con niños”, asegura Belén Valdés, sicóloga de la Universidad Católica y magíster en la Universidad de París VII.

“Tampoco se ha visto a tantos niños en marchas, lo que nos da la impresión de que esto fuera un tema entre adultos, y ahí está la problemática de ver qué están pensando los niños”.

A propósito de la canción de Lastesis, ¿cuáles son los desafíos para explicarle a un niño y empezar a hablarle sobre violencia y agresión sexual?

En el mensaje de Lastesis se sitúa a lo masculino en el lugar de quien genera daño. Ahí aparece el desafío de los adultos: antes de explicar, es poder escuchar qué se están cuestionando los niños. Las palabras de un adulto, aunque suenen muy violentas, permite muchas veces que los niños figuren algo que ya veían. Aunque no tengan la experiencia directa de la violencia sexual, sí la tienen directamente con la violencia de género. Los niños ya están expuestos, incluso si no les prendes la tele, al tener contacto con el exterior y lo social. Son palabras que de pronto suenan muy pesadas, pero son maneras que tenemos los adultos de figurarnos nuestra realidad y debemos hacer ese esfuerzo de traducción. Pero antes de hacerlo, lo importante es ver qué preguntas tienen los niños. Yo lo sacaría del contexto únicamente de Lastesis, pero lo vería como una posibilidad de hablar de la diferencia de género, la violencia de género y la sexualidad. Hay una resistencia bien grande a poder hablar con los niños, como que pensáramos que conversar de temas complejos con los niños significaría traspasarles una postura que viene del adulto y no una reflexión de la que pudieran participar.

¿Qué pasa cuando un niño escucha que a un hombre se le dice violador?

En lo concreto, es súper importante situarlo en un acto asociado a una persona en particular. La pregunta de un niño permite particularizar el adjetivo ‘violador’, porque no todos lo hombres son. Yo partiría diciendo que un violador es un hombre que puede abusar sexualmente de una persona, y si el niño no está en edad de entender qué es eso, transmitirle que es una persona que hace algo en contra de otra sin pedirle su autorización y sin tener su consentimiento. Explicarles que la sexualidad es un aspecto que cada persona tiene que vivir libremente y que cuando ocurre este delito estipulado por ley, el sistema debería permitir que esta persona que le hizo mal a otra persona –que puede ser un niño, otro hombre, una niña, una mujer– sea debidamente juzgado y alejado de ella. En el caso de la manifestación de Lastesis, le diría que un grupo de mujeres está alegando porque a veces ocurre que las personas que cometen este daño a otros, no son juzgadas debidamente ni alejadas de las víctimas. Trataría de exponer que cuando se producen  muchas veces cosas injustas y el aparato judicial no se hace cargo, los adultos empiezan a sumar ese descontento y de repente las canciones nos permiten denunciar cosas que están ocurriendo en una normalidad. Yo lo pondría en un contexto de cuidado y de respeto al otro diferente. La relación entre las personas depende del consentimiento y cuando una persona se siente pasada a llevar está en todo su derecho de decirlo.

¿Cuál es la forma de escuchar?

Lo que se me ocurre es hacer preguntas abiertas y partir de la base que los temores de los adultos no siempre coinciden con las preocupaciones y temores de los niños. En la medida que nos consideramos adultos no conocedores absolutos de la verdad, vamos a visitar un mundo que para nosotros puede ser ajeno, más distante. Por eso, antes de responder directamente qué significa ‘violar’ o el ‘patriarcado’, un adulto debería poder escuchar cómo están viviendo los niños la diferencias de géneros y cómo se están relacionando los niños hoy. Eso depende mucho de los contextos sociales y de las posibilidades de que hayan adultos que lo puedan escuchar.

¿Cuándo hay que empezar a transmitirle a un niño el respeto por el propio cuerpo, de otros y aceptar el ‘no’?

La primera infancia y la transmisión de afectos fundamentales de la sexualidad coinciden. De 0 a 4 años de vida, el niño necesita ser tocado por un adulto y cuidado corporalmente para desarrollarse y sobrevivir. Desde muy pequeños se puede transmitir el cuidado hacia el propio cuerpo, en que las partes íntimas tienen un valor especial. El cuerpo es el anclaje para el aprendizaje de las experiencias, pero también el contacto con los demás y los vínculos. Cuando los niños empiezan a sociabilizar aparece el cuerpo del otro, donde también importa si él o ella quiere jugar o no. Es muy importante acompañar al niño a conocer cuáles son sus deseos, qué cosas le gustan, cuáles le disgustan y que la educación no se instale por sobre la incomodidad. Acompañarlos a pasar por momentos a los que vamos a pasar a llevar a otros y viceversa, que son ocasiones de poder hablar sobre que hay que detenerse cuando al otro le duele o no le gusta. El desarrollo de la empatía es súper importante y está anclada al cuerpo.

¿Qué pasa cuando un adulto se siente incapaz de responder esas preguntas?

Cuando el adulto se siente muy angustiado para responder, está súper bien poder pedirle a otro que le ayude. Tenemos mucho miedo a decir No sé o Yo también estoy preocupado. No hay superhéroes aquí. Lo interesante es decirle a los niños que a pesar de que uno esté asustado o angustiado, va a encontrar maneras de transmitirle cierta tranquilidad y que siempre va a haber alguien que lo pueda cuidar. No podemos evitar que dañen a un niño, pero de alguna manera que un niño pueda hablarlo es una experiencia radical.

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