Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

PALABRAS SACAN PALABRAS

No están los tiempos

Un peligroso tête-à-tête. Eso desató el desafortunado comentario de Jair Bolsonaro sobre la apariencia de la Primera Dama francesa, que fue rápida -y duramente- respondido por el mandatario Emmanuel Macron. Como una bomba inesperada, que quita el foco y condiciona ayuda a lo más urgente: combatir el fuego en el Amazonas. ¿Traspié, incomunicación cultural, falta de modales? Nuestra columnista especializada Claudia Heiss nos dice que el incidente es bastante más profundo.

No están los tiempos

Alguien debería decirle al Presidente Jair Bolsonaro que no están los tiempos para celebrar bromas misóginas. Como la que hizo un usuario de Facebook al sugerir que el mandatario francés Emmanuel Macron critica las políticas ambientales de su par en la Amazonía porque está celoso del aspecto de la Primera Dama de Brasil. “Ahora entienden por qué Macron persigue a Bolsonaro”, escribió. “Apuesto a que son los celos de Macron”. A lo que Bolsonaro respondió: “No humilles al tipo. Jajaja”, humillándose de paso él mismo. Porque de inmediato aparecieron los memes comparando el aspecto físico de Bolsonaro con el de Macron. Sin comentarios. Si va a alardear del estado físico, que sea al menos del propio.

No es primera vez que Brigitte Macron, una mujer de carácter que ha sido comparada con Michelle Obama por su papel en el gobierno, recibe alusiones inapropiadas. Ella tiene 25 años más que su marido, la misma diferencia de edad que existe entre Donald Trump y su esposa Melania. Pero es poco frecuente ver un romance público donde la mujer es mayor.

En julio de 2017, en su primera visita de Estado a Francia, a Trump le pareció un piropo comentarle a la Sra. Macron: “Estás en muy buena forma. Hermosa”. Eso, después de ser captado por las cámaras mirándola de arriba abajo.

Los paralelos entre Trump y Bolsonaro en esta materia abundan. Ambos insultan sin tapujos a las mujeres, la diversidad sexual y los pueblos indígenas a través de redes sociales. En su visita a la Casa Blanca en marzo, Bolsonaro declaró que Estados Unidos y Brasil lucharían codo a codo para asegurar “el respeto al estilo de vida de la familia tradicional”. Ambos han enfrentado masivas protestas feministas desde su llegada al poder y ambos están, actualmente, con su popularidad a la baja. El rechazo al gobierno del brasileño se duplicó del 20% al 40% entre febrero y agosto. Su aprobación bajó del 40% al 30% en el mismo periodo. En Estados Unidos, la desaprobación al gobernante subió levemente del 52% al 54% entre junio y agosto, mientras que la aprobación bajó del 43% al 40%. Esto luego que insultara a cuatro parlamentarias del partido Demócrata con comentarios racistas.

El machismo, racismo y homofobia de Bolsonaro y Trump no son sólo rasgos de personalidad, sino concepciones que se traducen en políticas públicas en sistemas que dan al Presidente importantes atribuciones. Los avances en la participación política de la mujer, desde la obtención del sufragio femenino a comienzos del siglo XX a las leyes de cuotas para candidatas al Congreso que muchos países han adoptado en las últimas décadas, no son lineales. En Chile, hemos vivido un cambio cultural importante a partir del mayo feminista de 2018. Pero los discursos contra lo “políticamente correcto”, que no es otra cosa que el respeto a la diversidad, no disuadieron a miles de votantes de apoyar a Trump y Bolsonaro.

Hoy es más difícil defender la misoginia. Difícil pero no imposible. Por eso, es importante denunciar estos comentarios por lo que son: no una broma inocente, sino un atentado grave al derecho que tenemos todas y todos los ciudadanos a ser tratados con igual dignidad.

Lo más reciente

cerrar