Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

ECLIPSE SOLAR EN CHILE

Eclipse: eso real bajo el sol de julio

Por Lucy Willson 7 Jul, 2019

Nerviosismo, oscuridad, euforia, caos. Pero, como dice la canción, valió la pena.

Eclipse: eso real bajo el sol de julio Foto: Ramon Monroy/ Aton Chilee

El efecto del ácido láctico todavía tiene tomado mi cuerpo. Ya han pasado días del eclipse solar del 2 de julio, pero cada segundo -en esta manifestación u otra- el fenómeno se hace presente. Después de subir una montaña en Pisco Elqui para verlo en una posición inmejorable, la imagen de esa ‘perla negra’ surge como un momento de ficción paralelo a la realidad, cuya cuota fue tan abrumadora que en momentos ‘eclipsó’ lo que sucedía en el cielo.

Real fue la aparición en cada kilómetro de la 5 Norte de integrantes de una espontánea caravana de casas rodantes y motorhomes, que extrañamente se ven en tanto número en ruta.

Real era el ánimo de fiesta en cada parada rumbo a La Serena, donde las radios locales de los pueblos celebraban el fenómeno celestial.

Real era el ingenio del comercio exhibido desde cocteles relacionados con el eclipse hasta empanadas en forma de sol y luna.

Real era el ritual new age en el corazón de Paihuano para canalizar las ondas magnéticas de la zona.

Real era el ánimo veraniego en las playas de la región.

Real era la carestía para estacionar en el Valle del Elqui: 20 mil pesos.

Real era la felicidad de experimentar con diversas drogas sensoriales durante el eclipse.

Real era el manejo de lenguaje especializado que monopolizó la conversación astronómica.

Real era la noche de carretes en espera al gran fenómeno en el cielo.

Real era la congestión de helicópteros de espectadores que se arrancaron de Santiago por unas pocas horas para ser testigos del fenómeno astronómico y volver a la capital.

Real era la serie de operativos para bajar a gente perdida en los cerros luego del atardecer.

Real era la oferta de souvenirs del 2 de julio, que aparecían hasta en el punto más recóndito de la zona.

Real era la presencia de cazadores de ovnis.

Real era la extraña decisión de despejar las vías sólo en dirección al Valle del Elqui para llegar el eclipse y no hacer lo mismo para regresar, con demoras de hasta seis horas para volver a La Serena.

Real era la imagen apocalíptica de la carretera rumbo a Santiago, con familias a lo largo de todo el camino con sus autos detenidos en la berma para dormir.

Real era el ensordecedor ruido de bocinas que pedían subir barreras en los atochados peajes.

¿El eclipse? También fue real. Pero mucho mejor, todavía se siente como un sueño.

Lo más reciente

cerrar