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Muchacha tailandesa viene a… emprender

Por Florencia Dinamarca 25 Mar, 2019

Lo que suena al título de la clásica telenovela de 1971 con Angélica María como heroína (Muchacha italiana viene a casarse), en la versión real del siglo XXI tienen a una protagonista de un destino mucho más lejano y que no toma el avión por el sueño del amor, sino que para ganar millones de pesos en Chile.

Ann Pichestapong (30) jamás se imaginó en su escenario actual: dirigiendo una empresa, con una hija chilena y casa en Providencia. Nacida en Tailandia y casada con un singapurense, en mayo de 2017 partió de luna de miel a Cuba y conoció a un turista que le comentó que Start Up Chile -una institución creada por el Gobierno que ayuda económicamente a emprendedores- ofrecía grandes oportunidades para quienes se atrevieran. Ann y su marido, Shahram Anver, no lo pensaron dos veces. Regresaron a Asia, sacaron sus ahorros y, sin siquiera saber español, se compraron un vuelo a Santiago sin retorno.

Aterrizaron con una idea en mente: lanzar DataCue, una empresa de ciencia de datos para comercio electrónico. Esta personaliza las recomendaciones en las páginas web: si ingresas a un sitio y buscas zapatos de mujeres, los banners que te aparecerán estarán sólo relacionados con tu búsqueda. Este sistema ya existía para grandes empresas, pero no para pequeñas y medianas, y eso era lo novedoso de la propuesta.

Rápidamente, postularon a The S Factory -un programa de startup dirigido postulantes que se identifiquen con el género femenino (incluyendo así a personas trans)- y en marzo del año pasado ganaron 15 millones de pesos. Tres meses después ingresaron a Seeds -otro programa que ofrecía 50 millones y se los llevaron. Así, con $ 65 millones de pesos recibidos en fondos, una hija de cuatro meses y 12 empresas que ya contrataron sus servicios (entre ellas Depto51, Giani Dafirenze y Love Lust) ya no hay vuelta atrás.

“No pensé que ganaríamos. Obviamente era lo que quería, pero había muchos otros emprendimientos muy buenos. Y si triunfamos fue porque los jueces notaron que nuestro propósito era ayudar e impulsar a pequeñas y medianas empresas. Eso fue lo que más les gustó”.

¿Crees que en Chile hay un espacio real para que mujeres emprendan?

Sí, definitivamente. De hecho, por eso estoy en este país Gracias al programa al que postulé, destinado sólo para mujeres. Chile está haciendo mucho por apoyar a las emprendedoras, el espacio que hay para nosotras aquí es más grande que en Asia. Allá sí hay mujeres que tienen sus propias empresas, pero no hay programas o algo que las apoye puntualmente.

¿Qué crees que tienes que aprender de las chilenas?

A mí Chile y su gente me encanta. Veo que aquí mucha gente se enfoca en sus familias y que son numerosas, y eso en Asia no sucede. Allá las mujeres se estresan más, son más competitivas, así que deciden no tener hijos o tener pocos. Acá, en cambio, la gente es más equilibrada y encuentran tiempo para su familia y para trabajar. Eso es lo que tengo que aprender de las chilenas: a tomarme un descanso, a relajarme y a encontrar un equilibrio entre los distintos aspectos de mi vida.

¿Te has sentido discriminada por ser mujer inmigrante?

No, en Chile no.

Y en términos de negocios, ¿se advierte machismo?

Por lo que he visto, no. Muchos de los clientes que tenemos son empresas y páginas web dirigidas por mujeres. Aquí hay muchísimas mujeres que manejan compañías exitosas, más que en otros lugares. De hecho, la gente no se sorprende cuando saben que soy yo quien dirige DataCue. Se sorprenden porque soy tailandesa, me preguntan cómo llegué hasta aquí.

Y este año, ¿qué planes tienes para DataCue?

Este año queremos empezar a ser una empresa rentable, porque hasta ahora hemos vivido de nuestros ahorros y de lo que nos dio Start-Up Chile. Pretendemos ampliar nuestro horizonte y captar clientes extranjeros y, también trabajar en un producto nuevo.

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