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Entrevista

Enóloga y pionera María Luz Marín: “Le he dejado un camino a todas mis colegas mujeres en el rubro del vino”

Por 18 Abr, 2019

Para Marilú –como le llaman sus cercanos- no hay nada mejor que disfrutar de un rico plato con una buena copa de vino. Y ella sí que sabe del tema. Fue la primera mujer en desempeñarse como enóloga en una viña chilena y en fundar la suya propia. Recién premiada por el Círculo de Cronistas Gastronómicos por su trayectoria, conversamos con la empresaria sobre cómo fue abrir paso entre esos parrones en los que sólo se encontraban hombres.

Enóloga y pionera María Luz Marín: “Le he dejado un camino a todas mis colegas mujeres en el rubro del vino”

A principios de mes, el Círculo de Cronistas Gastronómicos cumplió 25 años. Y para celebrarlo, premió a distintos profesionales tanto del mundo de la cocina como del vino. Una de ellas fue María Luz Marín, fundadora y CEO de Viña Casa Marín, quien le abrió el camino a incontables mujeres en la industria del vino, ya que fue la primera enóloga en trabajar en una viña chilena, pasando por San Pedro y Bisquertt.

Tal como su creadora, la viña que hoy lidera también fue pionera: sin precedente nacionales, hace 19 años se instaló en la localidad de Lo Abarca muy cerca de la costa, específicamente a 4 kilómetros del mar.

Por lo mismo, en un inicio le costó encontrar financiamiento, pero logró establecerse y actualmente es reconocida mundialmente por su Sauvignon Blanc. Hace un año le otorgaron la denominación de origen y está próxima a abrir un hotel boutique de ocho habitaciones en pleno viñedo para fomentar el enoturismo en la zona –cada vez más visitada– del puerto de San Antonio.

¿Cómo se sintió al recibir este reconocimiento?

Estaba muy contenta y sorprendida, siempre es halagador que tus pares te reconozcan. Siento que soy un colaborador más para esta industria que es tan interesante y de la cual me siento muy orgullosa porque me encanta: creo que lo más importante de la vida es saber disfrutar de un buen vino y una buena comida. 

¿Cómo fue ser parte de una industria dominada por hombres?

Un desafío tremendo, pero a la vez me impulsó a que yo misma me diera fuerzaPara una mujer joven de la época era más difícil todavía, porque tienes menos peso. Tienes que ser bastante mejor que lo que la gente espera para que realmente te reconozcan. Pero, a la larga, fue muy bueno para mí como escuela, tuve que saber luchar contra todo ese ambiente y eso me hizo más grande como persona y profesional. Cuando hay tantas asperezas y debes luchar para sobresalir y decir “lo puedo hacer tan bien como ustedes”, eso te impulsa para el futuro. Ahora miro para atrás y valoro que me haya tocado vivir todo eso porque me dio mayor entereza para trabajar, para la vida y para enfrentar los problemas que vinieron después.

¿Hubo gente que la haya impulsado a seguir otra carrera?

Sí, habían detractores y gente que me tiraba para abajo. Pero también otras que me apoyaban y me decían “¡qué rico el desafío, tienes que luchar, tú puedes!”. Una tiene que tener muy claro el norte, saber lo que quiere. A la larga todo fue muy bueno para mí y estoy donde estoy gracias a toda esa vivencia que no fue fácil. Las cosas cuando cuestan y son paso a paso, son sólidas y para siempre. No es algo que se hizo de la noche a la mañana, todo fue con mucho sacrificio, trabajo y pasión. Creo que le he dejado un camino a todas mis colegas mujeres en el rubro del vino.

¿Actualmente hay más mujeres en la industria del vino?

¡Sí, muchas! Somos el país que más mujeres tenemos trabajando en proporción con el total de enólogos. Antes era muy difícil porque normalmente estos trabajos son fuera de Santiago y muy demandantes, ya que para las vendimias una desaparece más de un mes de la familia y la casa. No es fácil, pero hoy las comunicaciones y el hecho de que Chile ya no es sólo Santiago ha ayudado a que uno como mujer y madre pueda desempeñarse lejos de la capital.

¿Era un sueño tener su propia viña?

Se fue dando de a poco en la medida que tuve a mis hijos y que quise independizarme. Yo fui mamá y papá porque me separé cuando mis hijos eran muy chiquititos y tenía que seguir trabajando, pero quería tener mis propios horarios y así tener tiempo para ellos y ser una mamá más presente. De a poco fue surgiendo la idea y fui construyendo el camino hasta llegar a lo que llegamos. Todo a través de una visión bien planificada y una meta, pero a largo plazo, tal como es el campo… Cuando yo comencé con este proyecto, todo se hacía más lento pero era más digerible, uno disfrutaba cada paso que daba. No es fácil, porque una compite mucho con los grandes que dominan el mercado. Pero eso mismo te hace ser más grande y completa, porque tienes que estudiar, elegir tu camino, equivocarte y solucionarlo. Ha sido un largo camino, con altos y bajos.

¿Cómo ve la industria del vino chileno en general?

Se está haciendo mucho trabajo de ampliar nuestros mercados y de subir el precio promedio de nuestro vino, porque todavía sigue siendo muy bajo. Tenemos la calidad, pero debemos empezar a darnos a conocer en el mercado como buenos vinos y no baratos -como es la fama que tenemos-, sino un precio adecuado al nivel de calidad. La gente de Vinos de Chile actualmente estamos enfocados en eso, porque la calidad, la diversidad y la diferencia con otros países productores ya la tenemos.

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