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Entrevista

Tamara Tenenbaum, autora de El Fin del Amor: “Una relación monógama debe ser tolerante con el error”

Por 11 Nov, 2019

No andan con el vestido en la cartera ni piensan que la infidelidad es algo imperdonable. La nueva generación tiene ideas sobre el amor y las relaciones muy distintas a las de sus padres y abuelos, tal como lo asegura la autora argentina en su nuevo libro de ensayos. “Ya estamos más lejos de pensar que una mujer que no se casó o no tuvo hijos no fue feliz”, asegura.

Foto: Alejandro Guyot.

Nacida y criada entre mujeres en una comunidad judía ortodoxa en Buenos Aires, la argentina Tamara Tenenbaum (30) se empezó a cuestionar desde pequeña las reglas tradicionalmente impuestas sobre las mujeres y el amor. Su sueño nunca fue casarse y tener hijos.

Licenciada de filosofía, docente y periodista, acaba de publicar su primer libro en prosa -en 2017 publicó Reconocimiento de terreno, un libro de poemas- que se origina en esa inquietud que tuvo sobre las relaciones, al que tituló El fin del amor. Querer y coger.

Es un conjunto de ensayos escritos en primera persona -a partir de la filosofía y la militancia feminista, además de sus experiencias y las de sus amigas- sobre cómo han cambiado las relaciones en las últimas décadas hasta llegar a una nueva generación más libre, para la cual la monogamia y el matrimonio ya no es una meta imprescindible.

El éxito del libro ha sido tal que será convertido en una serie televisiva protagonizada por la actriz argentina Lali Espósito y con la autora como productora ejecutiva.

Ahora que El fin del amor llegó a las librerías chilenas, Tamara Tenenbaum conversó con Mujer Dínamo.

¿Cómo ha cambiado el amor romántico en esta nueva ola feminista?

Están cada vez más cuestionadas las ideas de que la mujer necesita una pareja para completarse y de que una mujer tenga que privilegiar siempre la búsqueda de un compañero por sobre todas sus metas: profesionales, sus amigas y el placer (como la búsqueda de muchos compañeros o de lo que no sea una relación formal). Creo que está cambiando la idea de que todas las mujeres tengan la misma prioridad.

¿Crees que la monogamia y el amor libre no son compatibles?

No sé, yo misma me lo pregunto. Creo que sí hay algo medio incompatible en tener una monogamia demasiado severa. No son incompatibles la monogamia y el amor libre, ni la idea de la libertad y contemplar la libertad del otro,. Pero sí me parece medio incompatible si estás muy fijado en lo que el otro hace o deja de hacer o si te parece una traición terrible si el otro te engaña. O sea, si lo que más te importa del vínculo con el otro es lo que hace cuando vos no estás, ahí me parce que hay un problema. Una relación monógama debe ser tolerante con el error, con el accidente.

Entonces, ¿la infidelidad ya no es algo imperdonable?

Claro. La idea de algo ‘imperdonable’ debería estar en cuestión -dentro de lo que no sea violento-, refiriéndonos a equivocaciones, males entendidos y los daños que a veces nos damos cuenta que hacemos. Imperdonable tienen que ser pocas cosas y para cada uno una cosa distinta. Siempre fue una especie de ‘deber ser’, hay parejas que quieren continuar después de una infidelidad pero la gente los mira y los cuestiona. Me parece que hay un miedo al afuera y a lo que lo demás piensen de los vínculos.

¿Se acabó el miedo a ser ‘solterona’?

Creo que todavía existe ese miedo en casi todos los países latinoamericanos que conozco. Estar soltera no es elegido, la soltería siempre es mitad elección, mitad no se dio. Pero me parece que ya estamos más lejos de pensar que una mujer que no se casó o no tuvo hijos no fue feliz. Creo que eso se está terminando, pero todavía falta.

¿Cómo se diferencian las posturas del hombre y de la mujer frente a la idea del amor y las relaciones?

Yo creo que hay mucho estereotipos sobre eso, como que al hombre le interesa mucho más la idea de una relación abierta que a una mujer, y yo conozco muchos casos inversos. Si hay diferencias tienen que ver con que a la mujer se le educa mucho más para la pareja, y también se le enseña que se le acaba el tiempo: de ser fértil, de ser deseable y que después de cierta edad ya no va a poder tener vínculos de ningún tipo. Eso genera en las mujeres mucha más ansiedad.

¿Qué opinas de las aplicaciones de citas?  

Mi recomendación es siempre usarlas tratando de generar un encuentro físico, no lo más rápido posible, pero sí tratar de tener en mente que las relaciones de verdad se dan en lo físico y que las aplicaciones son el medio para producir esos encuentros. Sirven para conocer gente cuando uno ya no tiene tanta facilidad para hacerlo –después del colegio y de la universidad– y que te permiten charlar con gente con quienes no lo habrías hecho de otra manera. Eso me parece socialmente novedoso.

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