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Bienvenido placer

Por 17 Abr, 2020

Poco a poco, hombres y mujeres van desplazando una parte de la esencia que tenemos todos y que está relacionada con el placer sexual. Se provoca una desconexión con la intimidad plena y esas sensaciones dejan de manifestarse y sentirse.

Bienvenido placer

En el último tiempo he visto cómo las parejas se han ido desconectando cada vez más del Placer Sexual, sensación que le da vida a la relación sexual. Hoy se vive bajo la presión de cumplir en muchos temas: con normas, estructuras, formas exigentes. Las personas actúan y viven muchas veces como robots, desconectados de sus emociones.

Poco a poco, hombres y mujeres van desplazando una parte de la esencia que tenemos todos y que está relacionada con el Placer Sexual. Se provoca una desconexión con la intimidad plena y esas sensaciones dejan de manifestarse y sentirse.

En la consulta escucho reiterados relatos de parejas desconectados y desmotivados ante la relación sexual: “El tiempo es poco y está calculado; no se prende la luz, casi no hay besos profundos ni miradas a los ojos”. 

La escena sigue con mujeres que sienten la erección y con un poco de entusiasmo se ponen en modo automático; sin importarles muchas veces dejan de alcanzar el orgasmo…

Ellos logran su eyaculación, pierden la erección y se da por finalizado el sexo. Fin del trámite. Lo que no comparto ya que este debería ser un momento increíblemente esperado y soñado.

Pensemos en un ejemplo ficticio.

Pedro y Rosa me cuentan que están desconectados del placer y de las ganas ante el acto sexual, tras su relato les hago una pregunta:

¿Cual es el “plato principal” de cada uno en la intimidad?

Silencio de ambos…

Ante el silencio de Pedro y Rosa, les hago la siguiente reflexión: cuando nos invitan a una comida, pensamos en varios detalles; que ropa me pondré, el perfume que usaré, a qué hora llegaré y en los platos, postres, vinos que me sorprenderán. En mi mente se abren expectativas y el deseo el momento llegue luego.

La comida se presenta como la oportunidad de dar y recibir lo mejor. 

Por un lado nos vestimos especialmente, queremos ser atractivos, y agradar. Vamos con ganas de pasarlo bien y relajarnos. Nos conectamos con la mente y el cuerpo, comenzando a disfrutar; los sentidos se activan con un rico aperitivo, una comida exquisita y un postre que nos lleva al éxtasis de un gran placer. Al final de la comida seguramente esperaremos con ganas la próxima invitación.

Pedro y Rosa me miran sin entender mucho de mi pregunta. Les explico que si relaciono sexo con comida, es porque tienen la similitud de que el placer se obtiene en varias etapas. Como por ejemplo teniendo sexo oral, penetración, movimientos suaves o rápidos según el goce de este plato de fondo, y cuando ya nuestras mentes se trasladan a todos los escenarios y dijimos lo que nunca nos atrevemos, viene el orgasmo, esa sensación parecida a dejarse caer, que no dura más de 6 a 7 segundos pero logramos soltar y nos vamos a lo más profundo del placer. “El postre”.

Pero aún puede haber más. Después de toda esta mezcla de sensaciones excitantes, fantasías y placer; seguir abrazados, un rico beso, un chocolate o una palabra al oído como, “estuvo delicioso”.

Pedro y Rosa verán mejorada su frecuencia sexual y entenderán algo fundamental: cada parte de esta comida es placentera e importante, logrando así identificar cuál es su plato principal. Para uno puede ser la previa, para el otro el orgasmo o la penetración. Lo cierto es que el placer de cada uno está al alcance de seguir la receta y de querer repetir esta experiencia para sentir y disfrutar.

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