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COLUMNA

La vida no es una carrera con metas

Por 26 Mar, 2020

En días de encierro en que muchas familias se ven abrumadas por obligaciones escolares enviadas de manera remota, nuestra columnista Paz Bascuñán escribe: “Me voy a preocupar de que mis hijos recuerden esta cuarentena como días donde ganaron tiempo. Tiempo para sentir el paso de las horas, para aburrirse, para pelear y volver a hacerse amigos; para estar con sus padres que los cuidaron y les dieron contención. No papás profesores ni inspectores que se impusieron cumplir un horario”.

Tengo una hija en tercero básico y un hijo en quinto, con ellos estoy viviendo este momento histórico, difícil, raro, sorprendente, distinto, inolvidable. Llevamos 12 días encerrados en la casa, un puma se paseaba anoche por nuestro barrio, queremos ir a ver a mi abuela de 101 años y no podemos, queremos ir ver a mi mamá y a mi papá y no podemos.

Lamentablemente, sí hemos podido recibir el bombardeo de “guías del colegio para desarrollar en casa”. Los chats de apoderados coordinan reuniones por “Zoom”, con una eficiencia que me abruma, para ayudar a los niños con las guías. Intento conseguir papel porque hay que imprimirlas, se nos acaba la tinta, pero hay que socorrerlos cómo sea, porque son muchas y se enredan, porque se sugiere que sea “junto a sus padres”. Como si el padre y la madre no tuvieran suficiente intentando solucionar la vida para adelante porque este escenario lo cambió todo, hay que ayudar al hijo a comprender la estructura del sistema digestivo. Idealmente sin perder la paciencia.

Me niego.

Una mamá preocupada me comenta: “Se van a quedar atrasados”. ¡Atrasados en qué, por favor! Esta experiencia es justamente para entender que la vida no es una carrera con metas (de cuestionable calidad).

“Para que no PIERDAN el semestre”, insiste con una autoridad.

¡De que está hablando! Si seguimos viviendo desde esa vereda, esta será una de las tantas pandemias que vendrán hasta que entendamos de qué se trata todo esto: Parar. Conectar. Reflexionar. ENTENDER qué es realmente PERDER y qué es realmente GANAR.

Este año, seguramente, mis hijos no van a aprender la “estructura del sistema digestivo” ni a diagramar “el movimiento de traslación», es más, quizá nunca lleguen a aprenderlo, pero estoy segura de que no van a ser ni mejores ni peores personas por ello. Eso sí, me voy a preocupar de que recuerden esta cuarentena como días donde ganaron tiempo. Tiempo para sentir el paso de las horas, para aburrirse, para pelear y volver a hacerse amigos; para pensar, observar, saborear, escuchar, crear, regalonear, para ser niños y estar con sus padres que los cuidaron y les dieron contención. No papás profesores ni inspectores que se impusieron -a costa de más estrés- cumplir un horario.

En esta casa hay lápices, papeles, ollas, cojines, sábanas, barro, hojas, dados, libros, agua, juegos, tijeras, reciclaje, pegamento, ropa… Sé que desarrollarán el conocimiento y la expertise necesaria para hacerle frente a los desafíos que les toquen y, sobre todo, habrán aprendido a discernir lo fundamental de lo accesorio.

Confiemos en nuestros niños y, por favor, empecemos a desconfiar de nuestros estilos de ansiosa productividad vacía. ?

#noalbombardeodeguias #calma #contención #cuarentena ?

Paz Bascuñán

Actriz de teatro, cine y televisión. Mamá.

pazbascuactriz

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