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COLUMNA

Estar agradecida

Por 18 Nov, 2019

Una lesión de la médula espinal afecta el cuerpo, la mente y el espíritu. Pero nuestra columnista nos habla desde otra mirada -la de los privilegios- ante su inesperada discapacidad.

Estar agradecida

Para dar una idea de mi actual estado de ánimo, les diré esto: me siento privilegiada. Y debido a ese privilegio estoy escribiendo esto.

Privilegio dentro de la discapacidad. Es un concepto extraño, sin embargo, he aprendido mucho sobre la lesión de la médula espinal y esta comunidad los últimos tres años.

  • El nivel de mi lesión: T10 (ombligo hacia abajo). De ninguna manera estoy minimizando las pérdidas que he sufrido, pero todavía tengo el control total de toda la parte superior de mi cuerpo. Hay personas que trabajan duro todos los días para tratar de recuperar la función en áreas de sus cuerpos sin las que nunca tuve que vivir. Mi capacidad de ser completamente independiente está ligada al hecho de que mi columna vertebral no se lastimó más arriba.
  • Tengo acceso a remedios, terapias y equipos. No siempre es fácil. Hay obstáculos: financieros y de otro tipo. Pero nunca me he sentido sin algo necesario o que facilite mi independencia.
  • La vida diaria es accesible para mí. Desde mi casa hasta mi vehículo adaptado, en mi lugar de trabajo y en gran parte de mi comunidad puedo manejar mis días con relativa facilidad. No es perfecto y definitivamente ha algunas áreas que mejorar, pero la mayor parte del tiempo puedo continuar con mi cotidianidad sin mayores problemas de accesibilidad.

Una lesión de la médula espinal afecta el cuerpo, la mente y el espíritu. Sé que mis luchas son reales, incluso, con estos privilegios la lesión medular me ha ayudado mucho. También sé que mis experiencias son tan válidas como las de cualquier otra persona.

Si bien espero seguir informando sobre mi condición de manera regular, lo hago sabiendo que -debido al seguro, el apoyo y muchas otras cosas– lidiar con esta lesión es un poco más fácil para mí que para otras personas. No tengo que preocuparme por cómo voy a pagar los remedios y no me veo obligada a elegir entre medicamentos y el pago del colegio de mis hijos. Me siento amada y apreciada y nunca como una carga para mis seres queridos o la sociedad.

Admitir mis privilegios no es decir que mi viaje con lesión medular no haya sido difícil, porque ha sido lo más difícil que he hecho. Para mí, admitir el privilegio es enfocar las cosas que han facilitado mi recuperación y mi vida con una discapacidad, que no todos tienen la suerte de tener. Estoy diciendo que estoy agradecida.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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