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COLUMNA

Tres años

Por 14 Oct, 2019

“En estos tres años estoy agradecida de que esta silla me ha permitido inspirar, motivar y animar”. Nuestra columnista nos escribe de cómo, tras su accidentes, las redes sociales le han abierto un canal para compartir desde la honestidad su proceso.

Tres años

El pasado jueves 10 de octubre se cumplieron tres años desde mi accidente. Y aunque cada año intento tomarlo como un día normal, pero no deja de ser un día y una semana especial.

Este año me llamó la atención la cantidad de gente que no conozco y que me sigue en Instagram que se acordó de mi día, llenándome de palabras tan bacanes desde que me desperté. Por la tarde decidí subir dos fotos recordando ese 10 de octubre, fueron miles de mensajes los que empezaron a llegar dándome apoyo, contándome sus experiencias o, simplemente, agradeciendo por entregar mi mensaje estos años.

Mi papá -que esta siempre pendiente de mí y lee todos los mensajes que las personas escriben en mis fotos- se acercó a “comentarme algo” y me dijo -como siempre- “es sólo mi opinión”:

La gente te escribió cosas tan cariñosas. Ten ojo, sé humilde y responde, dale un like, un estoy aquí.

Le conté que era justo lo que estaba haciendo, sólo que mi celular estaba funcionando lento. Pero estaba leyendo y respondiendo cada uno de esos comentarios.

A raíz de todo esto me puse a pensar en todo este mundo de las redes sociales, en cómo lo que yo muestro afecta y lo que me entregan mis seguidores también. Tan fácil es compararse en estas plataformas.

Hay una influencer española que se llama María Pombo que tiene una frase en su perfil que siempre me llamó la atención: “Nunca jamás compares tu felicidad, tu cuerpo, tus relaciones, ni tus metas en la vida con NADIE y menos en Instagram”.

Y no puedo estar más de acuerdo. Reconozco que mucho de lo que voy a hablar lo he escuchado y leído de textos que ella misma comparte y me dejan mucho que pensar. Aquí tiene sentido lo que dije más arriba -como ella o cualquiera que motiva de alguna manera-, aunque sea de una forma muy pequeña. La clave es inspirar de manera correcta, darle sentido y contenido a lo que comunicamos.

En estos tres años decidí desde el día 1 mostrar mi proceso de manera real. De la manera más humilde y respetuosa he querido compartir mi camino dentro de las redes sociales y en este período jamás me ha llegado un sólo mensaje negativo, de algún “hater”.

Al leer esto, lo primero que creo que piensan es: “Estás en silla, quién te va a escribir algo malo” o “no tienes tantos seguidores”. Pero no es así, conozco y sigo mujeres en silla que se pasan mostrando los mensajes malos que les llegan, mensajes horribles. Es ahí donde siento que algo de lo que estoy haciendo tiene sentido para alguien más.

Creo que hoy en día todos quieren ser influencers y, lamentablemente, muchos sólo se dedican a coleccionar seguidores sin buscar comunicar algo real y teniendo como fin simplemente ganar plata o ser contratados por diferentes marcas.

Por mi parte, amo las RRSS, amo tener la oportunidad de comunicar e informar sobre mi condición y los otros miles de temas que me gustan tanto en actualidad, moda, maquillaje, alimentación etc. Mi agradecimiento es infinito a las marcas con las que he trabajado. Gracias son por no apartarme después de lo que me pasó. Gracias por ver que no soy sólo una silla de ruedas. Gracias por no tener miedo a trabajar conmigo.

Trato de ser fiel a mi misma, no mostrar productos o servicios que no me gusten o no conozca, porque creo que ahí está el punto de quiebre en donde tu Instagram se convierte en una vitrina de publicidad falsa. No es sólo llegar, subir una foto y ser linda. Para mí lo importante es entregar contenido, información y datos que a uno le gusten, es por eso que muchas veces he rechazado ofertas donde pagan muchísimo. Por ejemplo, hace muy poco tiempo me contactó una marca de café, la que me ofreció muy buenas lucas, pero lamentablemente no tomo y no me gusta el café. Antes de rechazar esta propuesta lo pensé y ¡pucha que me hubiese ayudado esa plata! Pero preferí ser fiel a mí y a mis seguidores, ya que no me sentiría cómoda. Al final sería mentir.

En estos tres años estoy agradecida de que esta silla me ha permitido inspirar, motivar y animar en una plataforma donde es tan fácil juzgar, compararse y creer que todo es color de rosa.

Como resumen de estos tres años -más allá de mi día, mis problemas y logros- estoy muy feliz de poder entregar el mensaje que quiero y, sobre todo, recibir ese cariño, sus historias y en cómo he podido ayudar a alguien más con un simple post en Instagram.

Yo me despierto todos los días al igual que tú, y hago lo mejor para que cada día cuente.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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