Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

COLUMNA DE PAZ BASCUÑÁN

La urgencia de enseñar valores

Por 31 Jul, 2019

Al cierre de las vacaciones de invierno, nuestra columnista nos habla de aquellos valores que se aprenden en los viajes. Esos ‘otros músculos’ que se ejercitan y que no dependen de un destino, sino de las experiencias que enseñan y abren la mente y el corazón .

Con mis hijos vamos recorriendo el mundo. Empezamos en el tiempo en que cabían acurrucados dentro de un mantel africano que yo me enrollaba al cuerpo, hasta ahora en que van erguidos llevando su propio equipaje.

En cada nueva aventura veo cómo crecen, cómo van aprendiendo valores fundamentales de la vida a través de la experiencia.

En los eternos trayectos de aviones y esperas aprenden que llegar al objetivo implica esfuerzo y paciencia. Subiendo cerros experimentan el valor de la perseverancia. Pisando las piedras para atravesar ríos saben de la importancia del equilibrio y capeando olas ponen en práctica el valor de la atención, porque cuando la pierden terminan revolcados escupiendo mar. Quemándose la piel, cuando se niegan al factor solar, comprenden que las decisiones tienen consecuencias. Y mareados como pollos en un barco han tenido que aprender a tolerar la frustración de que no todo sale como lo sueñas. Buceando han podido apreciar con ojos propios la inmensidad de ese otro mundo que también está rogando ser cuidado y, cuando nos ven cansados, intentando solucionar algún contratiempo, entienden que NO son sólo ellos en el mundo y que es necesario poner en práctica la empatía si habitamos con otros.

Nunca, en ninguna de nuestras aventuras, han pedido un teléfono, porque muy chiquititos vieron un niño al que bautizaron como “el niño zombie” que caminaba mirando una pantalla en vez de mirar el milagro de Los Cayos en Cuba. Veían al niño igual que a esos caballos que avanzan con los ojos con anteojeras y pierden la amplitud de la visión y la posibilidad de vivir experiencias que les enseñarán valores fundamentales para la vida. 

Por experiencias no sólo me refiero a las que se viven en los viajes, porque también aprenden de perseverancia cuando llegan hasta la Virgen del cerro San Cristóbal, o cuando eligen ir por la escalera al piso más alto de un edificio. Experimentan la tolerancia a la frustración cuando pierden en el partido de fútbol. Ponen en práctica la responsabilidad cuando ordenan sus juguetes y aprenden de respeto cuando escuchan atentos las historias de los abuelos…

Subestimamos a [email protected] niñ@s si no les exigimos a estar en la vida, soltar pantallas y vivir experiencias

La experiencia física de, por ejemplo, andar en bicicleta los ayuda a comprender lo que es el equilibrio y una vez que está en el cuerpo será más fácil que también esté en la mente y en el corazón, porque es un estado que ya se ha experimentado de alguna manera.

Sea cual sea el viaje que les toque -al dentista, a la Pirámide del Sol o rumbo al colegio-, nuestra responsabilidad como madres y padres nos obliga a hacer que ese viaje sea una experiencia que pase por sus cuerpos, porque para vivir en un mundo mejor, es urgente que [email protected] [email protected] aprendan los valores fundamentales de la vida.

Paz Bascuñán

Actriz de teatro, cine y televisión. Mamá.

pazbascuactriz

Lo más reciente

cerrar