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CON ORO Y DIAMANTES

Un ‘tweed’ de lujo que es una joya

45 piezas de exquisita manufactura forman la nueva colección de alta joyería de Chanel, esta vez dedicada a reinterpretar -con oro, platino, diamantes, perlas y otras piedras preciosas- el tweed, una de las telas favoritas de Gabrielle Chanel y que le da el nombre a la nueva colección.

Un ‘tweed’ de lujo que es una joya

Hace un siglo ya, en aquellos ‘locos años 20’ durante su historia de amor con el Duque de Westminster, Coco Chanel se enamoró del tweed, que estaba entonces lejos de ser considerada una tela elegante. La audaz e innovadora diseñadora se enorgullecía de poder reconocer el tejido que se había enjuagado específicamente en las aguas del río Tweed, al sur de Escocia, y declaró sin problemas su gusto por estas telas de lana que se transformarían en un elemento fundamental de su guardarropa y de sus colecciones.

Encantada con la diversidad del tweed, con su flexibilidad y peculiares irregularidades, ella le dio un toque más femenino agregando nuevos colores y texturas. Así sorprendió al mundo de la moda y a las clientas que se rindieron a la comodidad de esta tela prestada desde el mundo masculino y con la cual se creaban piezas con las que se podían mover con facilidad. Esta fue mantenida por Karl Lagerfeld mientras fue director creativo de la Maison y también ha destacado en las colecciones presentadas ahora por Virginie Viard.

Ahora se consolida como un ícono de la firma al sumar la colección de Alta Joyería que ha inspirado y que Chanel presentó antes de la Semana de la Moda parisina. Con esto se agrega un nuevo capítulo en la historia creativa e innovadora de esta casa, puesto que fue pensada para expresar las características distintivas del tweed, transformado ahora en una versión lujosa y exclusiva de sí mismo.

Collar Tweed D’Or en oro amarillo y platino, con perlas cultivadas, brillantes y un topacio imperial de corte ovalado.

Con Mujer Dínamo llegamos al piso superior del número 18 de la Place Vendôme para ver estos accesorios innovadores. Al cruzar el umbral del salón de exhibición se dejaba París atrás ya que sentimos un verdadero “¡Bienvenida a Escocia!”. Vimos que, tal como la tela, estas piezas siguen el movimiento del cuerpo, se mueven al ritmo de su dueña. Diamantes, perlas, zafiros, ónix, platino, oro blanco, amarillo y rosa son trabajados para ser puestos en capas y ser entrelazados en varias llanuras. Así se da forma a excepcionales collares, anillos y pulseras con magníficos efectos de textura. Las líneas puras de cada creación refuerzan el poder gráfico de estos tejidos excepcionales, diseñados exclusivamente a mano.

Reloj Tweed Contraste.

En estas creaciones se da la muestra más del notable del savoir-faire del taller de alta joyería de Chanel: desarrollaron técnicas especiales de articulación para hacer posible destacar la vitalidad del movimiento en oro macizo honrando, a la vez, la hermosa irregularidad del tweed al entretejer oro, diamantes y otras piedras en estas joyas debutantes.

Patrice Leguéreau, director de joyería de Chanel, creó esta colección respondiendo a la profundidad y riqueza del tweed, replicando en los materiales preciosos su entretejidos. Los articulados y, finalmente, forja a la manera de una trama de esta tela la estructura misma de las piezas.

Anillo Tweed Cordage.

Cada collar, brazalete, par de aros, reloj y anillos parecen ser hechos con pequeños trozos del tejido, donde no faltan las miniaturas de las cadenas -elemento central del universo Chanel- y el ‘efecto fleco’ tan propio del tweed.

El trabajo es impresionante, así como las casi 1.000 horas que tomó la elaboración del collar Tweed Couture (arriba). En definitiva, una espléndida traducción de una tarea que, en principio, parece casi imposible: llevar una tela a un diseño de joyería.

Revisa aquí algunas de las piezas más exquisitas que vimos en París.

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