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Mítica discoteque capitalina

Atención nostálgicos: vuelve Las Brujas

Las noches de comidas románticas, cócteles y mucho baile vuelven de la mano de la emblemática discoteque, esta vez en Chicureo. Aquí los detalles de cómo será la nueva versión y también los recuerdos de algunas personas que bailaron en el recinto original de Príncipe de Gales. "Era espectacular", cuenta Carolina Arregui.

Atención nostálgicos: vuelve Las Brujas

Era la última noche del 2006. La fiesta de Año Nuevo en la emblemática discoteque Las Brujas en La Reina estaba repleta de cientos de asistentes bailando al ritmo de música de los 80, los 90 y tropical en La Cúpula, la Casona y en la terraza al lado de la laguna con patos y cisnes. Todos lo estaban aprovechando al máximo, no sólo por la efervescencia del cambio de calendario, sino que también porque esa era la última noche en la que este popular local realizaría una de sus fiestas.

Estaba por cumplir 50 años funcionando, pero una irresistible oferta para comprar el terreno de 35 mil metros cuadrados hizo que Enzo Trovero, ex gerente general, decidiera venderlo. “Vendimos el terreno, pero no Las Brujas», aseguró en la época.

Y así fue: 13 años después del cierre, Las Brujas volverá a abrir sus puertas, esta vez en Chicureo. Tal como lo han anunciado en Instagram (@lasbrujaschicureo), el recinto será -al igual que el original- una mezcla de bar, grill y discoteque.

“Es una marca emblemática, ideal para enfocar en un público adulto joven nostálgico para los cuales existen muy pocos locales”, cuenta José Luis Briceño, director de comunicaciones de Las Brujas.

Por eso, esperan recibir al público que fue al original hace décadas y que lo recuerda con nostalgia, pero también a una nueva generación, a la que pertenecen sus hijos, quienes probablemente han escuchado más de alguna vez anécdotas de esas noches de fiesta. “Muchas relaciones se gestaron en Las Brujas, por lo que este lugar tiene una connotación especial”, asegura Briceño.

El equipo promete entregar una experiencia similar a la que se vivía en La Reina, con gastronomía, música de los 80 y 90, karaoke, stand up comedy, música en vivo, bandas tributo y, por supuesto, sectores bailables. “La idea es bailar, comer, compartir y disfrutar de nuestra coctelería, todo en un mismo lugar”, dice José Luis.

Pero entre Las Brujas de La Reina y Chicureo hay, literalmente, un siglo de diferencia. Por eso, tuvieron que adecuar al XXI con la decoración, tipo de música y la cartelera de shows y espectáculos.

El proyecto se está gestando desde hace tres años y su inauguración está planeada para fin de mes. 

Las Brujas es un clásico de la vida capitalina. Nació como un salón de té y en los años 70 se bailaba temprano, con pleno sol pero con las cortinas cerradas para creer que era de noche. Los 80 fueron su época de mayor popularidad gracias a la nueva discoteque bajo la cúpula que se mantuvo hasta su último día.

Una de sus características –que será otro desafío para esta nueva versión- era la privacidad que otorgaba el lugar. Los rincones oscuros, los sectores más escondidos y la discreción de su personal ayudaron a que se gestaran miles de relaciones y anécdotas, muchas de las cuales sus protagonistas se llevarán a la tumba.

Carolina Arregui también conoció la más popular discoteque capitalina. “Fui unas tres o cuatro veces. Era espectacular entrar, pese a que era un lugar bastante normal. La gente se comportaba de manera ‘correcta’, todo el mundo se tomaba su trago, pero las mujeres eran mucho más moderadas y los hombres más respetuosos. Era otra cosa a como son los clubes hoy, ya que había un poco más de consideración y cuidado de no pasarse de rosca. Ahora es diferente, todo está muy desatado y permitido”.

También conoció el club nocturno de la calle Príncipe de Gales el popular Mario Azócar –‘Tashi’, como lo llaman sus amigos-. Este hombre de vasta trayectoria en las relaciones públicas -y que lleva el pulso social de Santiago desde su exclusiva agencia- recuerda su visita a Las Brujas: “Obviamente fui. Iba con amigos de puro agrandado. Allí se tomaba Tom Collins, que era el trago de la época para los jóvenes -los padres preferían el Martini-. Mientras que las mujeres pedían Primavera. Bailábamos bien apretado. Era conocido por unas ‘casitas’ de la entrada que daban privacidad…”

La periodista de espectáculo Ana Josefa Silva ser ríe de la aventura que era llegar a la discoteca: “Lo pasé estupendo. Era el lugar donde te daban permiso para salir y era un tema, porque antes la gente joven no tenían auto como ahora. Entonces, llegar ya significaba un paseo. Y por eso mismo había mucha cita a ciega, ya que siempre sumabas a una amiga para que hiciera de pareja del amigo que manejaba. Me acuerdo que EL trago era la Primavera. Tomabas uno no más, porque cada copa costaba lo mismo que la entrada. Aunque yo iba mucho al Le Scandale de Vitacura, Las Brujas era vista como el único lugar para ir a bailar. Era muy linda y grande, con su laguna y terraza”.

Menos se acuerda la productora de moda Soledad Morales: “Cuando fui era tan oscura que no vi nada. ¡Ni los patos de la laguna! (ríe). Pero era divertido que existiera un lugar para ir a atracar”.

Mientras esperamos el regreso de Las Brujas, mira aquí algunas fotos de lo que fue en pleno apogeo:

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