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MODA

Cambio de look: Millie Bobby Brown debuta como adolescente del siglo XIX en Enola Holmes

Por Soledad Miranda 23 Sep, 2020

Hoy llega a Netflix la película en que sorprende como una heroína de acción y de estilo, dejando atrás su imagen ochentera de Stranger Things.

Heroína de acción y estilo.

En sintonía con estos tiempos de revolución feminista a Sherlock Holmes, al detective más famoso del siglo XIX, le aparece una competencia inesperada… ¡su propia hermana menor! Ella es Enola Holmes, protagonista de una novela escrita por Nancy Springer y recreada en una película de Netflix que hoy aterriza como gran estreno en la plataforma de streaming.

Su protagonista es la británica Millie Bobby Brown, revelación de la serie Stranger Things y que ahora cambia los misterios paranormales de ese show ochentero que la catapultó a la fama para interpretar a Enola. Otra vez, saltando al ‘pasado’ en la pantalla.

La rebelde Enola con sus hermanos Sherlock (Henry Cavill) y Mycroft (Sam Caflin).

En la película esta prima de Sherlock es una jovencita de 16 años que huye de la provincia en la Inglaterra victoriana para no terminar encerrada en un internado femenino por decisión de sus hermanos Sherlock (Henry Cavill) y Mycroft (Sam Claflin). Enola es perfecta para escapar pues -por iniciativa de su mamá feminista (Helena Bonham-Carter)- ha sido entrenada en artes marciales y en tiro con arco.

En su viaje cambia continuamente de vestuario, incluso, usa ropa de hombre para llegar a Londres, que por esos años era la ciudad más cosmopolita del mundo.

Ella es casi una niña cuando inicia su periplo, pero mientras se desarrolla su travesía se convierte en una joven mujer dinámica y valiente. Cambio que se hace evidente en su vestuario, creado por la diseñadora irlandesa Consolata Boyle, nominada al Oscar por otras producciones de época: The Queen, Victoria & Abdul y Florence Foster Jenkins.

En las primeras escenas, cuando Enola vive en su casona campestre, la adolescente aparece con vestidos verdes y azules que denotan inocencia. En esos años todos los teñidos de las telas se hacían a mano, con productos naturales, y Consolata Boyle siguió el mismo proceso para la película.

La gran transformación ocurre en su llegada a Londres. Entra a una tienda y elige el único vestido que cuelga en un perchero: color rojo sangre con miriñaque y corsé. Miriñaque le llamaban a una especie de jaula que iba bajo las faldas para darles volumen, y el corsé apretaba la cintura y el estómago: era un milagro que las mujeres no se desmayaran cuando usaban esas prendas.

Según el director Harry Bradbeer, con ese look “Enola se convierte en una mujer, literalmente, delante de nuestros ojos. Hablamos mucho sobre ese vestido. Comenzamos con muchísimos adornos y vuelos negros, pero lo fuimos simplificando cada vez más hasta dar con un simple vestido completamente rojo, confeccionado en una tela con una textura divina”.

Así Enola pasa esa prueba de elegancia, además de la seguidilla de situaciones de acción, y queda lista para continuar sus aventuras en varias secuelas en nuevas películas (y looks).

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