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ARTES VISUALES

Jon Jacobsen: “Antes me daba vergüenza decir que tenía talento”

Por Leonardo de la Cerda 30 Jul, 2019

Partió, casi por azar, como un autodidacta en la fotografía cuando era apenas un colegial en Quintero. Hoy Jon Jacobsen ha construido un nombre en el mundo de las artes visuales y la moda, ganando reconocimiento dentro y fuera de Chile.

Jon Jacobsen: “Antes me daba vergüenza decir que tenía talento”

Fueron coincidencias, cuando Job Jacobsen (30) era un escolar en el Colegio Santa Filomena Quintero con sus sueños en otro lado: estudiar para veterinario o entrar a Astronomía. Pero en Segundo Medio salieron los celulares con cámara, una compañera tenía una y se la prestó. “Me llamaba la atención registrar algo en cualquier momento. La inmediatez. Así que empecé a sacar fotos, una profesora de arte las vio y me alentó a seguir desarrollando esto”, relata con una taza en la mano en un café del Parque Bustamante. Subía las tomas a un fotolog en tiempos en que todo en internet era incipiente, YouTube recién aparecía y se sentaba a ver y leer tutoriales. Se empezó a obsesionar con lo que sucedía con otra gente en el mundo, ver que también sacaban fotos, quiso entender otras técnicas, como la fotomanipulación. “Todo se convirtió en el juego de adivinar cómo se hacían las cosas”, agrega.

Una partida orgánica que creció hasta alcanzar notoriedad y sus fotografías fueron reconocidas por importantes nombres y plataformas de arte internacional. Por ejemplo, Creators lo señaló en 2014 como una futura promesa latinoamericana. El camino para Jacobsen ha sido arduo, pero productivo. Con el tiempo su arte y fotografía tomaron diferentes líneas narrativas que lo llevaron a exponer en varios países de Europa, además de participar en medios como WIRED, Vogue.it, SHOWstudio, Dazed & Confused, i-D y The Yale Globalist, entre otros.

¿De adolescente descubres tu habilidad con la cámara?

Nunca tuve la idea de ser fotógrafo, más bien estaba la inquietud de hacer, comprometerse con algo, inventar. Lentamente me empezó a ir bien, en un periodo de dos años gané varios concursos y una beca para estudiar Diseño en Viña del Mar. Tuve más seguridad en lo que realizaba y eso fue la confirmación de que había un talento, una inquietud de creación que siempre existió.

Fuiste el mejor alumno titulado con un 7. Bastante prometedor, ¿cómo fue la llegada a la capital?

La universidad fue una experiencia interesante. Aunque para mí era el proceso para cerrar la infancia y seguir con mi vida: siempre quise vivir solo y explorar. Tenía claro que no me desempeñaría en un trabajo tradicional y no ejercería el diseño formalmente. Cuando terminé la carrera me vine a Santiago, a los 22 años, sin nada planeado y con ‘cero peso’. Estuve viviendo tres meses en casas distintas, hacía trueque cocinando, cuidando, limpiando, ¡bien aperrado! Era joven… (ríe). Estuve golpeando varias puertas y fue súper difícil porque no me llamaban. Así que -siempre en plan de inventar cosas y sobrevivir- se me ocurrió hacer retratos a pedido y algunos diseños.

Juan Yarur (2014). Foto: Jon Jacobsen.

¿Cómo entraste en la escena de la moda?

Por el boca en boca. Me llamaron para mis primeras asistencias fotógrafos de más trayectoria como Simón Pais, Tomás Reid y Matías Troncoso. De a poco colaboré con maquilladores, gente del medio y, por ahí, empecé a hacer mis trabajos personales. Casi a los dos años me llamaron para trabajar en moda para una revista, nunca fue algo inmediato. Paralelamente siempre buscaba otras cosas que hacer y eso me permitió establecerme un poco más, estaba permanentemente intentándolo.

Finalmente, ¿cómo esos intentos dieron frutos?

Entré a las revistas por la maquiladora Vero Mónaco. Mi primera editorial fue en la revista Para Ti. Era una apuesta bien jugada, pero contaba con el apoyo de la directora Fran Vives, tomaron el riesgo y fue otra señal de que algo está pasando. Empezamos a colaborar y nos empezaron a llamar solamente para fotos de belleza. Eso permitió encontrar un lugar mutuo para desarrollar nuestro lado creativo y comercial, sin tener que estar limitados con clichés publicitarios.

Eden. Daniela Vega. Foto:Jon Jacobsen.

Desde entonces hizo fotos de belleza, le interesaba crear personajes, retratos. Se fue especializando y ese tipo de imagen llamó la atención de medios extranjeros, lo vieron en redes sociales y aparecieron editoriales de para Paper Magazine, LOVE, Vogue.it, SHOWstudio, Harper’s Bazaar.

Paralelamente intentaste abrirte campo como artista visual.

Lo que a veces genera confusión es que siempre quise abrir campo a mi trabajo como una marca integral que entrega un servicio creativo, más allá de ser alguien que trabaja 100% en publicidad o 100% en arte. Mi idea es pasear por la mayor cantidad de campos laborales posibles, sino me aburro.

Dupont Twins por Jon Jacobsen.

¿Comenzaste a golpear puertas como artista?

Cuando llegué a Santiago en el arte había una editorial política super marcada. Mostraba mi trabajo y me respondían que era “muy comercial” o “no era arte”. Mientras que en el mundo de la publicidad me decían: “Eres muy artista”. Es difícil cuando todo el mundo te comenta que no lo estás haciendo bien, pero tú sabes que sí. Vivir del arte es algo muy difícil, a menos que tengas la plata, y yo partí de cero.

Infringe Magazine (2017)

¿Y el paso del arte a la moda?

Es la herramienta que me permite crear mis proyectos personales. Soy un artista que hace fotos. Siempre he hecho arte, es mi hilo conductor. Con el tiempo entré en la moda porque es un lugar de estudio, mi trabajo se enfoca en el simbolismo que uno da a los objetos, y la moda se concentra en los comportamientos sociales dentro de un contexto, definidos por patrones estéticos.

¿Aún existen barreras arte vs. publicidad?

Siempre se han mantenido. La visión acá es súper conservadora, mientras que afuera no. Hoy vivo de mi arte, hay gente que colecciona mi trabajo, no me preocupan las barreras. Llevo quince años en esto y es porque hay talento y buen trabajo. Tomo mi carrera super en serio, si calza o no me da un poco lo mismo. El refuerzo más significativo ha llegado del extranjero mediante invitaciones, participaciones, etc.

¿Cuándo aparece este reconocimiento del exterior?

Con los autorretratos. Ellos empezaron a llamar la atención por internet y se hicieron conocidos, salían artículos de mi trabajo, etc. Un curador en Suiza los encontró y, por él, me invitaron en 2013 a participar en una exposición en la galería de arte contemporáneo Ticino (The Solitary Body, junto al destacadísimo Bruce Nauman, entre otros.). Una cosa lleva a la otra, desde ahí mis imágenes se hicieron conocidas.

¿Te afectaba la indiferencia local?

Acá está el rechazo por la diferencia, afuera el interés. No era algo que me afectaba demasiado, empecé a ganar seguridad viajando. Aunque no entendía por qué en mi país la gente no veía las cosas como yo. En general, la percepción de mi trabajo en el extranjero ha generado curiosidad, en Chile el rechazo es latente, pero desde lo malo, es decir, lo que haces esta mal. Es raro.

De todas formas, esa rareza o singularidad ha dado frutos y por eso ha recibido apoyos importantes (Fundación AMA, British Council, coleccionistas privados, etc).

¿Comenzaste a viajar más seguido?

Partí viajando el 2013 de vacaciones; juntaba plata y me iba. Es algo que viene desde una inquietud familiar, mis papás (dedicados al tema de la pesca) siempre me dijeron: “Conoce el mundo”. En esos viajes hice colaboraciones y contactos.,

Afuera se me hacía mucho más fácil llegar a gente y conectarme con ella, ir a eventos y ser social. Así me di cuenta de que el ‘extraño’ no era yo, sino que las dinámicas acá son diferentes, no calzan conmigo. Decidí invertir mi tiempo en el extranjero, en vez de cuestionar y tratar que me entendieran en Chile.

¿Con qué artistas te vinculaste en el extranjero?

Conocí a varios artistas con los que  tuve la oportunidad de colaborar. Dentro de los más significativos está el pintor canadiense Andrew Salgado, al que siempre admiré. Nos conocimos e hicimos muy amigos hasta el día de hoy. Con él agarré algunos tips en cuanto a desarrollo de carrera. Pero creo que lo más importante hasta ahora fue mi residencia en SHOWStudio (Londres, 2017), porque Nick Knight -uno de los fotógrafos de moda más importantes  y fundador de esa destacada plataforma de fashion films- siempre ha sido un referente importante desde mis inicios. En ese momento pensé Ok, las cosas no están mal. Fue comprobar que lo estaba haciendo bien y, más aún, cuando las personas que admiro sabían que existo y aprecian mi trabajo.

¿Hubo apoyos externos?

Mi relación con el British Council ha sido medular. Me han apoyado en proyectos, no sólo con enviarme fuera, también contactándome. Estaba en Londres porque había sido seleccionado como el único latinoamericano en un concurso de cortometrajes de moda. Y me prestaron ayuda en esa ocasión, a través de ellos participé en 2016 como director de arte en el International Fashion Showcase, exposición que se hace en la semana de la moda y donde se presentan distintos exponentes emergentes del diseño. Había intención de que participará Chile, así que llevamos allá a Lupe Gajardo, Matías Hernán, SISA e Ingrato.

Tu paso por SHOWstudio dio a luz Die Verwandlung (2017) y tuvo bastante notoriedad.

Es un proyecto (foto + video + streaming en vivo) que se basa en la metamorfosis y la transformación de la identidad a través del movimiento. Está basado en el texto de Kafka que lleva el mismo nombre. Fue especial porque tuve la oportunidad de trabajar con la maquilladora y artista visual Alex Box, quien también ha sido un referente para mí. Tuve la suerte de que ella me llamara y pudiera contar con su participación como maquilladora. El cortometraje ganó concursos y en Chile se estrenó en el SAIFF (Santiago International Fashion Film Festival), fue nominado en los premios Pulsar 2018 y se publicó en King Kong Magazine.

En ese momento ya aparecen estrenan tus trabajos individuales.

Tengo dos exposiciones: Mapas (2014), que fue algo bien importante para mí porque exhibía fotos de mi familia intervenidas y era  como una presentación, de Esto es lo que yo soy. En Ekeko (2017) participó el bailarín Rodrigo Chaverini, se trataba de un corto que mezclaba arte y moda, que más tarde se llevó a Copenhagen Fashion Film Festival (CFFF).

¿En que plan estás actualmente?

Me interesa desarrollarme de manera mundial, Jon Jacobsen como marca. Espero viajar más, porque las colaboraciones ocurren más rápido afuera. Ya tengo los contactos y me permite tener una carrera en paralelo. No diferencio la vida de acá con la de fuera, mi oficina está en Chile y puedo gestar mis proyectos en otros países desde acá.

Jon Jacobsen

¿Cómo ves al Jon de Quintero vs. Jon actual?

Siempre he sabido dónde me quiero ir. La diferencia es que a los 23 años me cerraban las puertas, seguía adelante y tocaba otra. Hoy me doy cuenta de que he tenido agallas. Creo que hay más seguridad y me siento orgulloso porque ha sido en base a puro esfuerzo. Antes me daba vergüenza decir que tenía talento, que era bueno lo que hacía. Soy una persona que tiene una visión particular del mundo, que nací con un talento y pude explotarlo con trabajo. Han sido quince años en donde mis decisiones me han llevado donde estoy, no sé si habría ocurrido si hubiera tenido la plata. Hoy me rodeo de gente demasiado buena y puedo decir que lo hice bien. Nunca me cuestioné como hacía las cosas. Espero a los 35 años estar estable y que mi marca se mueva sola. Estoy pensando a largo plazo.

Leonardo de la Cerda

Leonardo de la Cerda es productor de contenidos y comunicaciones, desde más de diez años vinculados al arte en todas sus disciplinas, conocido por sus videos y su acitva participación en la vida social santiaguina.

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