Una política de aranceles con realismo fiscal
Los economistas no somos profesionales que despierten simpatía: nuestra tarea consiste, casi siempre, en recordar que lo deseable no alcanza para todo, y si se puede lograr, no es al mismo tiempo. No nos corresponde decidir los fines —eso es del terreno de la política— sino advertir las inconsistencias y las consecuencias de cada camino.