Generación perdida
Hoy Chile tiene no una, sino varias generaciones perdidas. Y si queremos entender su magnitud, hay que empezar por reconocer que no todas las infancias ni adolescencias se pierden de la misma manera. Lo hacen según el barrio donde nacen, el colegio al que pueden acceder, y también —de manera profunda y persistente— según el género con que atraviesan el mundo.